Re-construcciones.
¿Cómo podría plasmar una mujer de veintidós años la complejidad de los sentimientos masculinos a través de la historia de tres obreros?
Este es el primer interrogante que nos surge al conocer el eje de la obra Brick, que cuenta con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes. Tres obreros, especialistas en techos, cimientos y revoques: Jaime, Toni y Javier. Tres hombres unidos por la situación de construcción de una gran esfera -bola de emociones, memorias, recuerdos y olvidos- a la espera de un superior que vela la productividad (objetiva o material?) de la edificación.
Espacios que se construyen sin necesidad de interpelar al espectador, pero interrogándolo, miradas que provocan: todo lo que podríamos hacer con ellos, todos los horizontes posibles que permite el teatro y por sobre todo, la dialéctica con el otro.
Esa dialéctica que perdimos o no supimos conseguir. Ese re-descubrir de los espacios y tiempos indefinidos, reiterados, constantes, concentrados, deconstruidos de encuentro.
¿Hace cuanto no nos dedicamos a preguntarnos por el otro y sus emociones? Los discursos masculinos y en particular, del discurso sensible, amoroso y romántico de los hombres casi se nos disuelve entre las manos y lo reencontramos duro, concreto, en Brick.
Aquel discurso que Camila Fabbri plasma en esta obra: la historia de tres hombres, tres obreros, tres actores, con guiños humorísticos y melodramáticos que trae a escena de la mano de Violeta Rivas, con canciones como “El cardenal” y el obligado “Baile del Ladrillo”.
Los sentimientos que se encarnan en la materialidad y corporeidad nos interrogan nuevamente ¿Cómo lograr que el cuerpo del actor atraviese el cuerpo del obrero y lo haga suyo? ¿Cómo mostrar las marcas de una dura profesión cuyo quehacer cotidiano es la carga constante, la aspereza del cemento, la dureza del hormigón, las dificultades que implican realizar una construcción ?
Bruno Campos, Julian Infantino y Mario Sala afrontan este desafío provocadores, ahondando en lo más hondo del imaginario colectivo, atraviesan estigmas del "obrero constructor" y lo hacen explotar en mil pedazos.
Los vínculos que observamos, que los atraviesan y nos atraviesan provocan una y otra vez inevitables preguntas ¿Cómo nos relacionamos hoy? ¿Qué y cómo construimos? ¿Porqué y con quienes? ¿Cuáles son las palabras que ocultamos, evitamos? ¿Qué palabras seleccionamos para construir nuestra identidad y nuestra relación con los demás?
En Estudio Granate, nos traslada a un espacio donde cuestionarse estos interrogantes y acompañan Brick desde su propia identidad de espacio teatral.
Con largos pasillos, jardines al aire libre, sillones y bancos disimiles (pero en completa armonía) son el preámbulo al ingreso a la sala que, como no podía ser menos, ostenta sus ladrillos a la vista, y hace gala de la síntesis de recursos escenográficos, andamios, cimientos que podemos tocar, ver, oler, besar.
Con largos pasillos, jardines al aire libre, sillones y bancos disimiles (pero en completa armonía) son el preámbulo al ingreso a la sala que, como no podía ser menos, ostenta sus ladrillos a la vista, y hace gala de la síntesis de recursos escenográficos, andamios, cimientos que podemos tocar, ver, oler, besar.
Impecable el uso casi cinematográfico del lugar, con planos cortados donde obreros subidos a un andamio, declaran sus verdades mientras el espectador sólo ve sus piernas en el ir y venir de su trabajo. La iluminación ayuda en esa interacción y enfoque de las planificaciones y declaraciones de amor al espacio circundante para lograr contactos efímeros y audaces.
El beso eterno a aquello que buscamos construir pero nunca alcanzaremos a materializar del todo.
El edificio sea quizás, la mejor metáfora de nuestras realidades cotidianas, lo que está allí y no se ve. Es la edificación, a veces intensamente cíclica, lo que en definitiva es la esencia del ser humano.
Brick, entonces es una pieza de de-construcción, de interrogantes para cuestionarse, en el fuero interno de cada espectador, ese espacio y vínculo con los demás.
Sólo hay que recordar las posibilidades infinitas que los materiales y los hombres tienen para edificar.
(Porque no todas las obras en construcción son edilicias)
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Escena 2011
GRANATE ESPACIO TEATRAL
Alvarez Thomas 1529/33
Capital Federal - Buenos Aires
Reservas: 4551-8068
Entrada: $ 35,00 y $ 25,00 - Sábado - 23:00 hs
---- Gracias a Tehagolaprensa ----

1 comentarios:
Me gustó mucho esta crítica. Realmente.
Gracias.
Camila F.
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